Podríamos decir que el autocuidado son todas aquellas actividades que realizamos con el objetivo de mantener o mejorar nuestro bienestar físico y psicológico.
En el mundo actual en el que vivimos, nos vemos muchas veces inmersos en actividades laborales y obligaciones diversas, estamos en el “modo hacer”, y no dejamos espacio a otras actividades de ocio o cuidado personal.
Hay profesiones, sobre todo las que implican cuidar o atender a otras personas, donde esta necesidad de autocuidado se hace aún mayor, para no caer en procesos de estrés crónico donde nuestra salud psíquica y física se pueden ver seriamente mermadas.
Tenemos claro que para mantenernos saludables debemos seguir una serie de pautas sobre alimentación, ejercicio y sueño, pero ¿cuidamos nuestras emociones, nuestro bienestar psicológico? En muchos casos, no.
La importancia del autocuidado radica en que, dedicándonos todos los días un tiempo a nosotros mismos, aumentamos nuestra autoestima y la valoración positiva de nosotros mismos, a la vez que liberamos tensión acumulada por todos los “debe” y “tengo que” del día.
Todo esto puede sonar muy complicado, nos pueden venir a la cabeza frases como “Si no saco tiempo casi ni para comer durante la semana ¡cómo voy a darme un descanso y no hacer nada!” o “¿qué cosas puedo hacer que me ayuden a cuidarme?”
Para responder a la primera pregunta, podríamos intentar reorganizar un poco las prioridades, ya que si uno no está bien, tampoco podrá hacer todo aquello que “debe”. Y, por otro lado, podemos buscar pequeños momentos propios, no es necesario que todos los días se haga una actividad que nos lleve horas, pero sí que nos genere bienestar.
Aquí es donde entran en juego algunos ejemplos, aunque esto sea muy personal y cada uno tenga que pensar en qué le hace feliz, podríamos decir:
- Darnos un baño/ducha relajante.
- Hacer una actividad física concreta que sea agradable.
- Dar un paseo
- Apagar el móvil y “desaparecer” un rato.
- Leer el capítulo de un libro, sin interrupciones.
- Llamar o quedar con un amigo.
- Dibujar o tocar un instrumento.
Como podemos ver no se trata de grandes sacrificios, si no de implementar cambios en nuestro día a día que nos permitan reconectar con nosotros mismos, nuestras emociones, y nos ayuden a recargar las pilas para afrontar los retos diarios.
¡Os propongo este reto para el nuevo año, vamos a cuidarnos mejor! ¿Te apuntas?

