¿Cuánto sabes sobre la validación emocional?

Hoy vamos a abordar un tema muy importante al que no se le dedica el tiempo y esfuerzo (de estudio y puesta en práctica) que merece.

¿Qué es validar las emociones?

Es entender y aceptar la experiencia de las emociones, tanto propia como ajena.

¿Por qué es esto importante?

Porque desde que nacemos, tenemos a la sociedad como inhibidora de emociones que, unido a los estereotipos de género, forman adultos emocionalmente desconectados.

No podemos olvidar que los estereotipos moldean la conducta futura de los niños y niñas. Por ejemplo: los niños tienen que ser fuertes y no se les permite llorar, a veces incluso se les dice “nenaza” o términos igualmente dañinos. A las niñas se les enseña que deben ser dulces, comprensivas y amorosas y, por tanto, no se les permite mostrar ira, bajo frases tan lapidarias como “eres una histérica”.

En general, la sociedad no permite según que emociones. Seguro que habréis escuchado frases como “pero no tengas miedo, menuda tontería”. Pero ¿qué sería realmente vivir sin miedo? ¿qué nos ocurriría? La realidad es que sería un riesgo para nuestra propia supervivencia, ya que la emoción de miedo se nos activa porque algo nos está asustando. No tiene sentido no prestarle atención a esa “alarma”.

Ante esto, nosotros como psicólogos/profesores/madres, padres, etc. tenemos que cambiar nuestra forma de relacionarnos con las emociones. ¿Cómo lo hacemos?

  • Primero tendremos que hacer trabajo emocional nosotros mismos, si no nos entendemos nosotros, difícilmente podremos entender las emociones en los demás. A esto se le denomina psicoeducación
  • Posteriormente, legitimamos y sintonizamos con las emociones que estamos o está la otra persona sintiendo. Esto quiere decir que damos valor a esas emociones que se han presentado. No queremos obviarlas, aceptamos que están porque todas son importantes. Está bien sentir x o y en un momento determinado, cada emoción nos indica algo diferente.
  • El siguiente paso sería ser responsivo. Esto es, dar respuesta a la necesidad de la otra persona. Para esto sintonizamos, para entender qué está ocurriendo y emitir una respuesta acorde.
  • Por último, no podemos olvidar la importancia de nombrar lo que está ocurriendo, es decir, saber poner nombre a las emociones. Por ejemplo: “entiendo que estás triste porque no te ha salido bien la exposición” o “lo que te ocurre es que te enfadó mucho esa situación que me comentas”.

¿Qué conseguimos con la validación emocional?

En términos de terapia psicológica es un aspecto fundamental. Una persona que no se sienta comprendida por su terapeuta difícilmente mejorará su estado. No debemos olvidar que antes de intervenir, redirigiendo cualquier conducta, debemos primero haber conectado con la persona.

Esto es aplicable a cualquier disciplina o área de la vida y por ello, podríamos decir que, de forma general, intensifica y mejora las relaciones. Cuando tú te sientes escuchado y entendido, tus emociones y comportamientos son diferentes a si la otra persona ante un problema que le has planteado, simplemente lo ignora o cambia de tema.

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¿te sientes validado/a en tus relaciones?

¿notas que tu pareja entiende lo que le expresas?

¿te resulta fácil a ti legitimar las emociones de los demás?

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Belen Niño Psicologia
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